miércoles, 7 de febrero de 2024

¿Por qué Letras Hispánicas?

 

Desde que era niña mi más grande afición fue leer. Desde la primaria mi parte favorita de la clase de español era hacer las reseñas mensuales que nos pedían sobre algún libro que nos gustara. También desarrollé una fijación muy intensa con el español y sus tiempos verbales, y procuraba poner todos los acentos y no cometer ninguna falta gramatical. En la secundaria mi inclinación hacia la lectura no cambió, si acaso sólo se intensificó. Me la pasaba leyendo entre clases, e incluso llegaba más temprano a la escuela para poder aventajar más del libro que estuviera leyendo.

Todo esto fue cambiando conforme fui adquiriendo diferentes intereses en mi etapa adolescente. No dejé completamente de lado la lectura, pero sí fue disminuyendo. Ya cuando terminé la preparatoria casi no leía y dedicaba mi tiempo a otras cosas. Pero yo sabía que en el futuro me visualizaba viviendo de algo relacionado con la cultura y la literatura, siempre fue algo muy familiar para mí y yo estaba segura en hacer trámites para la licenciatura en Letras Hispánicas. Esto cambió unas semanas antes de hacer trámites, cuando comenzaba a tomar “quizzes” con mis amigos para ver hacia qué área laboral se inclinaba cada uno. A casi todos mis amigos les aparecían cosas relacionadas con la administración y economía, mientras que yo contaba con muy escasos resultados relacionados con el arte y la música.

Esto me hizo dudar acerca de mi futuro laboral, por lo que decidí ir con la corriente y hacer trámites a Negocios Internacionales, carrera en la que quedé y en la que permanecí casi un año, y de la que me quise dar de baja casi inmediatamente después del primer día de clases. Me quedé tanto tiempo para ver si en algún punto me gustaban las materias. Sólo le agarré gusto a la materia de inglés y de mercadotecnia, curiosamente las más creativas de la malla curricular. Batallé mucho con la decisión de darme de baja, no porque no supiera a qué me quería dedicar realmente, sino porque, a mi parecer en ese entonces, en esa carrera me esperaba un futuro económico más certero y seguro que el que me esperaba si decidía cambiarme a Letras. Pero al final de cuentas no quise vivir una vida que no me gustaba y me atreví a hacer el cambio.

Cuando salió el dictamen y vi que sí quedé en la carrera, mi reacción fue muy diferente a la de mi carrera anterior: esta vez estaba emocionada, y no podía esperar a que fuera el primer día de clases. Cuando comencé la carrera yo me esperaba un espacio académico en el cual se fomentara la cultura y la historia detrás de la literatura que íbamos a estudiar según la malla curricular que aparecía en la página del centro universitario, y fue para mi agrado que así ha sido a lo largo de la carrera. También esperaba un espacio en el cual se impulsara la escritura de los jóvenes. Y sí, pero muy diferente a lo que yo imaginaba. Los profes nos impulsan a publicar ensayos, investigaciones y ponencias, mientras que yo llegué con algunos cuentos y minificciones en mis notas del celular.

Extrañamente, una de las cuestiones que todavía me causan conflicto en la carrera es sostener mi gusto por leer. Cuando antes leía libros por montones, después de entrar a la carrera tengo suerte si termino unos cuantos libros al año. Eso es porque me enfoco en leer las lecturas obligatorias de las materias, que me nutren y me gustan mucho, pero que me ponen de nervios porque tienen fecha límite de entrega junto con algún análisis crítico o ensayo al respecto. Además, ahora ya no me conflictúa ver o cometer faltas gramaticales, ahora entiendo que la lengua está viva y en constante reinterpretación.

En general, la licenciatura en Letras Hispánicas me ha confrontado en diferentes maneras, sobre mis gustos, creencias y pasiones, y si en realidad me veo ejerciendo esta profesión en el futuro. Ya en la recta final me doy cuenta que en realidad ningún futuro es cierto. Es una declaración tal vez no muy alentadora pero a mí me da tranquilidad, porque sé que puedo forjar mi camino con las herramientas que he adquirido y colocándome en espacios en los cuales pueda seguir desarrollando mi gusto por la cultura, la literatura y el arte, y si tengo suerte, vivir de eso.

Espero que en el futuro pueda seguir contando historias y siempre tener personas con quién compartirlas.  

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